Presentación del curso:

La divulgación científica tiene una historia tan larga como la constitución del tejido socio-institucional de la ciencia moderna. En tanto que artefacto cultural, fue una actividad de relevancia para la cohesión interna y de legitimidad social de la ciencia. Durante las etapas de constitución de la ciencia moderna fue un auxilio para la demarcación de las fronteras entre la ciencia y otras esferas de la sociedad, es decir, fue parte de la estrategia de conquista de la autonomía epistémica y social. Mucho tiempo después, durante el proceso de institucionalización académica de la ciencia, la divulgación fue soporte de la educación popular, fuente de información cultural y entretenimiento público.

Sin embargo, en términos institucionales, hasta bien entrados el siglo XX la divulgación fue una actividad marginal en la ciencia académica que respondía más bien a la vocación de agentes individuales (científicos, ingenieros, hombres de letras, amateurs, etc.) y pequeños grupos o instituciones muy específicas, especialmente interesadas en comunicarse con la sociedad: podría decirse que nunca llegó a tener un carácter orgánico o estructural. Recién a mediados de ese siglo, con la emergencia de la planificación política –y la consecuente politización- de la ciencia la divulgación se expandió adquiriendo nuevas funciones. En las décadas siguientes, la mayor articulación entre ciencia y economía magnificó estas tendencias: a partir de los años 1980, las nuevas dinámicas de producción, evaluación, difusión y transferencia del conocimiento terminaron por convertir a la comunicación, la opinión pública, el marketing y, en este contexto, a la divulgación científica tradicional, en una necesidad intrínseca de la tecnociencia contemporánea. A esto hay que sumarle un proceso cada vez más claro de “mediatización de la ciencia”: las instituciones de ciencia asumen lógicas de funcionamiento importadas de la cultura periodística y se orientan crecientemente hacia los medios y, al mismo tiempo, se ven condicionadas por la capacidad que tienen estos de influir sobre otras instituciones sociales.

Como consecuencia, la divulgación también comenzó a formar parte de un conglomerado de prácticas sociales que cobijan los debates sobre los riesgos del desarrollo científico-tecnológico, las discusiones acerca de la neutralidad valorativa de las ciencias o los límites del conocimiento, la ética de la investigación, la rendición de cuentas o la participación ciudadana. Como han planteado Gibbons et al (1997), si siempre había sido la ciencia la que se dirigió a la sociedad, ahora es la sociedad la que comenzó a hablarle a la ciencia. En definitiva, la evolución de la estructura social nutre a la empresa divulgativa de nuevas funciones y necesidades que la llevan más allá de los intereses individuales y los objetivos culturales que siempre la justificaron.

Este curso está pensado, por lo tanto, como una reflexión en torno a la historia cultural de la divulgación científica, desde las primeras etapas de constitución de la ciencia moderna y su proceso de institucionalización académica, hasta la emergencia de la planificación política de la ciencia a mediados del siglo XX, y ello a través del análisis de obras de divulgación paradigmáticas (sean estas libros, artículos, exposiciones o documentales de televisión), pero con el telón de fondo de la evolución socio-institucional de la ciencia, así como de las tendencias sociales en las cuales estas transformaciones tuvieron lugar.

Partimos de la idea de que la evolución cultural de la divulgación científica es historia social y, por lo tanto, las obras culturales serán examinadas atendiendo no solo a la evolución cognitiva sino también a las transformaciones institucionales de la ciencia y a las tendencias sociales que las acompañaron. De esta forma, la estructura internas de las obras de divulgación científica (sean estas libros, artículos, exposiciones o documentales de televisión), estará correlacionada con los agentes –es decir, con sus intenciones y circunstancias. Como diría Bourdieu, los contextos de producción son indispensables para entender los “microcosmos sociales en los que se producen las obras culturales” (Bourdieu, 1997:60).

Objetivo general:

El objetivo general del curso es ofrecer a los alumnos una introducción a la historia cultural de la divulgación científica en función de la evolución socio-institucional y cognitiva que experimentó la ciencia desde mediados del siglo XVII hasta nuestros días.

Objetivos específicos:

  • Analizar la emergencia del discurso divulgativo y la construcción de los públicos en el marco del proceso de configuración de la ciencia moderna.
  • Examinar las componentes principales de la divulgación científica en la época de la Ilustración.
  • Estudiar la divulgación científica en el escenario de la profesionalización e institucionalización universitaria de la ciencia.
  • Explorar los efectos de la planificación política y la comercialización de la ciencia sobre la divulgación científica.
  • Examinar obras paradigmáticas de la historia de la divulgación científica.
  • Estudiar las formas que adoptaron los discursos divulgativos en distintas áreas y disciplinas científicas.